Victoria Dahl

Escrito por Elparaisodeminerva 12-04-2018 en Victoria Dahl. Comentarios (0)

                                

Molly Jennings tenía un secreto: era escritora de novelas eróticas con un
gran éxito de ventas. Sin embargo, su inspiración se acabó un día por culpa
de un exnovio repulsivo y manipulador. Así pues, decidió dejar la ciudad en
la que vivía y volver a su pueblo natal, Tumble Creek, en Colorado.Con solo ver al jefe de policía Ben Lawson, uno de los chicos más guapos del instituto Molly recuperó su musa. Entonces, todo el mundo empezó a chismorrear sobre ella y, peor todavía, un acosador comenzó a vigilar todos y cada uno de sus movimientos. Afortunadamente, el agente de la ley se había aficionado a ir a verla a su casa a menudo. El único problema era que Molly tendría que confesarle a qué se dedicaba, y el puritano Ben no iba a aceptarlo fácilmente…

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Lori Love siempre había deseado salir de Tumble Creek, pero diez años atrás había heredado el taller de su padre y se había quedado en el pequeño pueblo. Ahora, según su amiga Molly, lo que necesitaba era algo excitante, preferentemente en forma de ardiente aventura, sin ataduras y con sexo a raudales.

Lo único que Quinn Jennings tenía en la cabeza eran edificios, nada relacionado con el romanticismo o con el amor. A aquel arquitecto tan serio le encantó descubrir que Lori estaba dispuesta a saltarse el protocolo de las citas y a meterse directamente en la cama. Y ayudado por los tórridos libros que encontró en la mesilla de Lori, se encargó de satisfacer las fantasías más salvajes de ambos. Pero cuando la vida en Tumble Creek dio un peligroso giro para Lori, Quinn descubrió que ella le importaba mucho más de lo que imaginaba...

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Tenía que haber sido una aventura de una sola noche. Y después, tanto Beth Cantrell como Eric Donovan deberían haber seguido cada uno su camino. Esa había sido la única razón por la que él le había mentido sobre su nombre, haciéndose pasar por su alocado hermano pequeño. Y disimulando así su carácter conservador. Pero el deseo poseía su propia lógica, y Eric descubrió que no podía quitarse de la cabeza a la belleza de cabello castaño con quien había compartido una abrasadora noche de pasión. Cuando Beth se enteró de que Eric le había mentido, supo que no era de confianza. Su cerebro la instaba a olvidar a aquel seductor de ojos azules. El problema era que cada fibra de su ser anhelaba volver a estar con él.

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